miércoles, 7 de mayo de 2008

Ejercicio de Memoria Argentina

Se sabe que la política en general (muy en particular en la Argentina) suele instrumentar ciertas cortinas de humo para tratar de llevar las miradas críticas sobre problemas concretos hacia promesas, muchas veces paradisíacas, y que por lo general concluyen en la nada, cuando no (de nuevo, particularmente en la Argentina) a través de coimas a empresas del sector privado extranjero.

Tras el sacudón provocado por la renuncia del licenciado Martín Lousteau al cargo de ministro de Economía –a propósito: todos los que han hablado y estado con el ex ministro en estos días coinciden en señalar su estado de alivio y quasi felicidad plena por haberse alejado de ese cargo que le significó una verdadera pesadilla–, que obligó al Banco Central a hacer frente a una minicorrida bancaria el viernes 25 de abril, la semana política abrió con un acto al cual el Gobierno le dio ribetes alter fundacionales: la firma del contrato para la construcción del ya famoso tren bala.

La Presidente está plenamente convencida de que ese tren será un paso a la modernidad que, a la manera de un hito, nos pondrá en el camino de las naciones desarrolladas del mundo. No hay caso en repetir todas las obras y actividades que, con el dinero que demandará la obra, podrían hacerse en pos de mejorar el destruido sistema ferroviario de la Argentina. Los estudios al respecto son claros y contundentes.

Durante el acto en cuestión, Cristina Fernández de Kirchner dijo “Palos más, palos menos, lo importante es seguir avanzando, construyendo y seguir dotando a la Argentina de los instrumentos para transformarla y ponerla en serio en un salto a la modernidad en este Bicentenario”.

Se sabe, pues, lo que piensa la Presidente sobre este proyecto. No se sabe, en cambio, lo que piensa actualmente el Dr. Néstor Kirchner, su esposo, sobre esta obra. Sí se sabe qué es lo que pensaba el ex presidente en funciones hace 5 años.

En efecto, una crónica publicada en Clarín el miércoles 26 de marzo de 2003 nos permite hacer ese saludable ejercicio de la memoria. Se narra allí un acto electoral del entonces candidato Néstor Kirchner en el cual, junto a críticas hacia Domingo Cavallo y Carlos Menem, se refirió al tren bala, en los siguientes términos “Este país debe tener gestión, gerenciamiento y gobernabilidad. Debe haber salidas racionales. No deben haber salidas mágicas e irracionales como la del tren bala”.

Es hora de que los argentinos pidamos coherencia a nuestros políticos.