lunes, 7 de septiembre de 2009

Detrás del apuro, una intención oculta

Carlos Pagni de LA NACION


Lunes 7 de setiembre de 2009 | Publicado en edición impresa

Aunque el 10 de diciembre no cambiara la composición del Congreso, los Kirchner igual necesitarían que su reforma de la industria audiovisual tuviera la velocidad de un asalto. El paso del tiempo está desnudando las intenciones ocultas y las contradicciones que minan su proyecto. Ya lo dijo el estratego Tsun Tzu: "Puedes ganar cuando nadie logra entender tus intenciones".

El Gobierno dice que pretende evitar la concentración mediática. Pero abre la puerta (art. 25) del mercado de la TV a las empresas de servicios públicos. A todas. En especial a las de telefonía fija, siempre que sean de capital nacional en un 70 por ciento (art. 24).

Compañía argentina de telefonía fija habría una sola: Telecom. Sobre todo desde que Telecom Italia fue obligada, por los mismos que elaboraron la ley, a desprenderse de su participación. Telefónica, al ser de capital español, estaría inhibida de participar en el mercado de las comunicaciones. ¿Debería desprenderse de Telefé? Hace tiempo que a los Kirchner les apetece esa fruta, que quisieron comprar Cristóbal López y el ahorrativo Rudi Ulloa.

Como Carlos Menem en su momento, Kirchner sueña con un "monopolio" amigo, asentado sobre una telefónica (de lo que informó ayer LA NACION en su columna política). Entre los que pretenden comprar Telecom está el consorcio integrado por Eduardo Eurnekian y Ernesto Gutiérrez, quien se ha convertido, acaso, en el hombre de negocios más cercano a Olivos. A tal punto que en el empresariado bromean llamándolo "Ernéstor".

El otro aspirante a quedarse con Telecom es el Grupo Clarín. Se entiende que Kirchner esté enfurecido. Ese holding tiene el objetivo, también gigantesco, de integrar su red de TV por cable e Internet con otra de telefonía, que cubre la mitad del territorio nacional.

Los italianos de Telecom no quieren dejar la Argentina. Obligados a hacerlo, preferirían no venderle a Gutiérrez. En principio, porque carece de financiamiento. Su última oferta fue que le firmen un precontrato para recién entonces salir a buscar fondos. En Roma rechazaron la ocurrencia. Los amigos de Kirchner están malacostumbrados. Ni todos los vendedores tienen la generosidad de Repsol ni todos los compradores, la suerte de Eskenazi. Además, los italianos temen, por acordar con Gutiérrez, terminar en un escándalo internacional.

Tampoco es fácil venderle a Clarín. Con su asedio contra ese grupo, el Gobierno hace ver a los italianos que la operación jamás conseguiría la aprobación de los reguladores. Ya se lo dijo Julio De Vido: "Hablen con la gente de Aeropuertos".

De la pelea encarnizada entre Clarín y el Gobierno, y de la falta de fondos de Gutiérrez, comenzó a sacar ventaja un tercer competidor: el transportista Alfredo Román, con su fondo de inversiones. En el mercado especulan con que, detrás de Román, podría aparecer el mexicano Carlos Slim, quien ya opera en la telefonía móvil con Claro. Para saber si Slim entró en el juego los expertos aconsejan observar si el fondo Coinvest, de Martín Ruete, se asocia con Román. Desde que compró CTI para vendérsela a América Móvil, a Ruete se lo identifica como un operador local del multimillonario mexicano. ¿Se sumará al grupo Carlos Miguens, líder de un consorcio de generación eléctrica asociado a Coinvest? Miguens goza de la simpatía de Julio De Vido, quien lo prefería como socio local en YPF, en lugar de los Eskenazi.

Si el kirchnerismo, en la figura de Gutiérrez, decidiera retirarse de la competencia por Telecom, el proyecto de ley audiovisual del Gobierno seguiría siendo indefendible. Los concesionarios de servicios públicos, con el caudal de dinero que manejan y las redes que ya poseen, concentrarían la TV por cable en dos o tres compañías, cada una con una cobertura del 35% de la audiencia. La línea editorial de esos medios quedaría subordinada a las necesidades políticas de las empresas reguladas que los controlan. Resultado: una prensa audiovisual maniatada por el Estado. De no introducir modificaciones en este aspecto del proyecto, el abnegado Agustín Rossi tendrá dificultades para conseguir, en Diputados, los votos de sus aliados de centroizquierda.

El argumento antimonopólico está invalidado también por el daño que la iniciativa provoca a los canales de TV abierta privados: les impide integrarse con una empresa de cable (art. 38), les reduce el área de cobertura y los obliga a emitir 50% de programación propia. Los avisos que pasen deben ser de producción nacional, un requisito que no se le exige a la TV por cable. Además, los somete a la competencia desleal de la TV pública, que vende publicidad y cobra el 35% del canon de toda la actividad (art. 85-88). La misma amenaza afecta a las radios. Son cambios que acabarán, entre otras cosas, con los altos cachets que paga la industria a sus estrellas.

El proyecto oficial pasa por ser un ataque a Clarín. Pero los Kirchner unificaron en su contra a toda la industria audiovisual privada. No se podrá tener más de una radio AM, una FM -siempre que en el lugar haya más de 8 frecuencias-, una red de cable -siempre que no opere TV abierta- y una licencia de TV abierta. En ningún caso podrán administrar tres servicios superpuestos.

Este diseño afecta a innumerables empresas del interior del país. En consecuencia, los legisladores oficialistas, sobre todo en el Senado, deberán resistir el lobbying de los medios de sus localidades. Muchos de esos senadores preferirían imitar a Daniel Scioli, que ayer, en LA NACION, evitó pronunciarse sobre un tema de inigualable magnitud. Otros están involucrados con la industria mediática. Es el caso de Guillermo Jenefes, en Jujuy. Jenefes preside la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión de la Cámara alta. También el salteño Juan Carlos Romero está vinculado a los medios de comunicación de su provincia. El kirchnerismo puede pretender que esos legisladores se excusen. Pero tal vez la Presidenta haya arruinado ese recurso cuando, siendo senadora, impidió a su colega Raúl Baglini inhibirse en el juicio político a los jueces de la Corte por tener, como abogado, casos abiertos ante ese tribunal.

El rol de Julio Cobos puede volverse, de nuevo, crucial: como presidente del Senado, tiene la prerrogativa de girar cada proyecto a las comisiones que él considere más adecuadas (de lo que se informa por separado). ¿A cuántas enviará Cobos la ley de medios cuando llegue al Senado? ¿Cuánto demorará el análisis sereno que él viene aconsejando? En Diputados, la radical Silvana Giudici propuso iniciar una serie de audiencias públicas en varias provincias. Y Graciela Camaño recordó que "las leyes se analizan artículo por artículo". La de servicios audiovisuales tiene 157, que se extienden a lo largo de 168 páginas.

Si el procedimiento adoptado por Cobos extiende el debate sobre los medios más allá de octubre, el Gobierno estará en problemas. El Congreso actual no puede aprobar una iniciativa tan relevante un minuto antes del gong que sonará el 10 de diciembre. De nuevo Tsun Tzu ilumina la política: "Si haces que los adversarios no sepan el lugar y la fecha de la batalla, siempre puedes vencer". En Telecom, como en el tratamiento de la ley audiovisual, la urgencia es la gran debilidad de Néstor Kirchner.

jueves, 13 de agosto de 2009

La cobardía de los Kirchner solo habla a través de sus intelectuales

Intelectuales Kirchneristas reivindicaron el odio de D´Elía a los ricos y el terrorismo hacia lo que él llama "la oligarquía"


Cuestionaron que se lo juzgue por eso y consideraron "criteriosa" la frase "libraos de los ricos y no hallaréis pobre alguno". El piquetero fue recientemente citado a declarar por la toma de una comisaría.

Apenas después de que el piquetero oficialista Luis D'Elía fuera citado a declarar ante la Justicia por la toma de una comisaría en 2004, hecho que demuestra el modo en que el Matrimonio Kirchner ejerce violencia a través de sus "soldados", un grupo de intelectuales, varios de ellos integrantes del kirchnerista Espacio Carta Abierta, salieron a respaldar al titular de la FTV y ex funcionario, todavía muy cercano, del Gobierno. Y a reivindicar, en particular, su manifiesto "odio a los ricos".

Hecho notables es aquel en el que se encuentran estos intelectuales que, al contrario de luchar por la paz a través de la cultura, siembrar la violencia y el rencor. Por supuesto, pocos argentinos creen en el nivel intelectual de los mismo, y muchos afirman su carácter de mentes "vendidas" a los favores del Gobierno.

La causa en la que D'Elía fue citado a declarar a principios de septiembre investiga la toma de la Comisaría 24, encabezada por el líder de la FTV (Federación Tierra y Vivienda) por el supuesto encubrimiento policial al asesino de Martín "Oso" Cisneros, un militante de su agrupación y del comedor Los Pibes. Pero el flamante comunicado de los "intelectuales y artistas históricamente comprometidos con los derechos humanos" no hace mención a esa causa sino a la aquella en la que se acusa al piquetero por haber expresado su "odio a la oligarquía" y "a los ricos".

Un odio que estos intelectuales reivindican: "La historia enseña que la oligarquía, como forma concreta del poder de los ricos, es responsable de graves sucesos que ha sufrido nuestro país, y que el amor y la fraternidad activa con los millones de pobres de toda pobreza, demanda poner en acto una criteriosa advertencia: 'libraos de los ricos y no hallaréis pobre alguno'", expresa la misiva. Por supuesto, este curioso amor por los pobres trae aparejado el uso de la violencia, por ellos aceptada.

"Las expresiones sobre el odio, especialmente cuando se observa el odio a los poderosos, tienen una extensa mención en la historia política, grandes discursos clásicos son testimonio de ello. En este caso, considerarlas un objeto jurídico sujeto a penalidades, significa un retroceso cultural equivalente a un acto de persecución política", añaden los firmantes, desconociendo que D'Elia hizo mucho más que hablar, concretamente tomar por la fuerza una comisaría.

La carta, que al parecer podría ser publicada pronto en forma de solicitada, lleva las firmas del desconocido director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, y el supuesto filósofo Ricardo Foster, máximos referentes del Espacio Carta Abierta, un grupo de intelectuales que se reivindica kirchnerista. También estamparon sus nombres Vicente Zito Lema, Cristina Banegas y Norman Brisky, entre otros nombres que en nada hacen honor a la Argentina.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Los Kirchner utilizan recursos del Estado para sus actos terroristas de espionaje

El caso de Alberto Fernández ha traído dos novedades de envergadura. Una de ellas es la radicalización del gobierno de los Kirchner, sobre todo, en los últimos diez días, en los que sobraron los rechazos y las negativas frente a la necesidad de negociar políticas importantes. La otra es la profundización, si es que cabe, de un sistema de espionaje interno que Néstor Kirchner perfeccionó al extremo de que ya no se sabe si hay uno, dos o tres servicios que investigan la vida pública y privada de las personas.

En los años 80 la democracia se ocupó de establecer por ley que las Fuerzas Armadas no debían hacer inteligencia interna. El espíritu de aquella norma era preservar a los argentinos del espionaje oficial. Casi 26 años después, es el Estado el que sigue conservando el monopolio del espionaje interno sobre los ciudadanos, aunque por otras vías.

La importancia que Kirchner les da a los servicios de inteligencia puede encontrarse, como en casi todas las cosas que hace el ex presidente, en la fuerza de los números. Cuando él accedió al poder, en 2003, la SIDE contaba con un presupuesto anual de 183 millones de pesos. En el presupuesto 2009, el organismo oficial de inteligencia tiene asignados casi 500 millones de pesos. Ni el Gobierno ni ningún funcionario del espionaje oficial están obligados a rendir cuentas de ese dinero, ni ahora ni después.

"Pudo ser un sinvergüenza que estaba haciendo algún trabajo a pedido", deslizó el ex jefe de Gabi-nete. ¿A quién se refería? Alberto Fernández señaló que no podía hacer imputaciones personales sólo a partir de deducciones.

Sin embargo, a él le llegó la información de que equipos autónomos y privados hacen trabajo de pinchaduras de teléfonos y de correos electrónicos. Los resultados de ese intenso espionaje son vendidos luego al Gobierno a través de la Policía Federal. "Es cierto. La policía compra información reservada a equipos privados de espías. Eso explica la renuencia del gobierno nacional a entregarle la policía a la Capital", señaló un alto funcionario nacional. Nada se sabe de la cantidad de recursos que se gastan en esos menesteres. Más fondos reservados para los fondos reservados.

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, reaccionó ayer contra las denuncias del otro Fernández con un argumento escaso: se quejó porque el ex jefe de Gabinete no lo llamó para contarle sus desgracias. No se trata, ciertamente, de un problema personal entre viejos amigos. La función en esta vida del jefe de Gabinete es garantizar, por lo menos, la privacidad de los argentinos. Empresarios, políticos y periodistas pueden dar cuenta de muchas anécdotas sobre episodios de sus vidas que terminaron en las tertulias de Olivos.

De hecho, otro protagonista involuntario del escándalo de estos días es nada menos que el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos. Dicen que Cristina Kirchner tiene aún más rencor contra Cobos que el propio Néstor Kirchner. La SIDE no es inocente de lo que sucede en la política argentina, aun cuando existiera otro servicio paralelo de espionaje. La SIDE es, según fuentes calificadas, la que tiene a su cargo un seguimiento obsesivo de la actividad pública y privada del vicepresidente y de sus conversaciones telefónicas y también personales. La SIDE no ha dejado de existir; simplemente ahora también compite con otros por la eficacia del espionaje.

Hay juicios abiertos por la existencia de equipos paralelos de espionaje, pero esas pesquisas nunca llegaron a ningún lado. Una comisión bicameral, con confusas y etéreas funciones, está en funcionamiento para controlar los servicios de inteligencia. Su integración es patética: los dos tercios de los legisladores son provistos por el propio oficialismo. La naturaleza de esas comisiones, según la experiencia de todos los países serios donde existen, obliga a una presencia protagónica de la oposición, que es la que debe vigilar el manejo que el gobierno hace de los servicios de inteligencia y hasta de los fondos reservados que éstos usan. La oposición nunca planteó ese problema con el dramatismo que merece.

Sin concesiones

Mientras tanto, Cristina Kirchner ha convertido en excepcional lo que debería ser normal. ¿No debería ser habitual, acaso, un diálogo de la jefa del Estado con los gobernadores, incluidos los que no piensan como ella? No le fue bien con ninguno, ni con los que están supuestamente cerca ni con los críticos. Con todo, ésas son sólo las apariencias de conversaciones que no dicen nada.

La radicalización sale de los parajes de Néstor Kirchner, que Cristina comparte. Ninguna concesión a nadie. Esa es la orden. Ningún argumento en contra es escuchado. El problema irresuelto consiste en que todas las guerras que están sembrando ahora las cosecharán después de diciembre, cuando haya cambiado la relación de fuerzas parlamentaria. Hasta podrían perder la presidencia de la Cámara de Diputados, el tercer lugar en la línea de sucesión presidencial.

¿Qué se puede esperar, si no radicalización, de un Kirchner que sólo acepta rodearse de Hugo Moyano, de Luis D´Elía, de Emilio Pérsico y de Edgardo Depetri? ¿Cómo podría controlar la administración un líder capaz de enviar a Mario Ishii, inverosímil cacique del duro José C. Paz, a cazar "traidores" por Buenos Aires? ¿Y si Ishii fuera convencido por los traidores de los beneficios de la traición, como seguramente sucederá? ¿No es todo eso el más palpable ninguneo de la política clásica, de sus partidos políticos, de sus bloques parlamentarios y de sus letrados dirigentes?

"Así terminamos mal", deslizó ayer un gobernador del PJ que no dejó el kirchnerismo y que entrevé todavía, no obstante, la posibilidad de que el Gobierno y la oposición puedan crear una convivencia. No podía entender que los gobernantes no se hayan notificado de la derrota electoral, pero menos podía concebir que no hayan registrado las sucesivas derrotas que sufrieron desde que hicieron detonar el conflicto con el campo.

¿Para qué tanta radicalización y tanta intransigencia? ¿Quiere Kirchner encontrar los argumentos para dar por terminada la experiencia de su esposa en el gobierno? En tal caso, hay un aspecto de la paranoia kirchnerista sobre la reunión entre Alberto Fernández y Cobos con algo de razón: el vicepresidente es el político más interesado en que no haya una salida apresurada del actual gobierno. Y Fernández coincide con él, aunque llegó a esa convergencia por otros caminos. Ellos conversaron de esos riesgos. Es cierto.

domingo, 9 de agosto de 2009

Así nos ven desde el exterior, así nos dejan parados Néstor y Cristina

Flor de pareja


PIEDRA DE TOQUE. Mientras el capitalismo se desmorona en Argentina , el matrimonio Kirchner realiza pingües negocios. La fortuna que la pareja ha amasado en estos años en el poder alcanza los 8,5 millones de euros

MARIO VARGAS LLOSA 09/08/2009


¿Crisis del capitalismo? Sí, es verdad, en los últimos años el poderoso sistema capitalista, tan denostado y tan extendido al mismo tiempo, que parecía indestructible, pareció derrumbarse a escala planetaria, no por acción de sus viejos enemigos, los comunistas y los socialistas radicales, sino por efecto de lo que el profeta Marx llamaba sus "contradicciones internas", es decir, la corrupción e irresponsabilidad de sus banqueros, financistas, empresarios, especuladores, estafadores y piratas, que, enceguecidos por la fiebre del lucro y la voracidad crematística, fueron empujándolo hacia el abismo, donde terminó por rodar y hacerse trizas (bueno, casi).

      La noticia en otros webs

      Las operaciones rayanas en la genialidad tuvieron como escenario la muy bella ciudad de Calafate

      La fuga de capitales en el país desde que comenzó la crisis supera los 30.000 millones de euros

      Las consecuencias resultaron catastróficas, desde luego: quebraron bancos, las bolsas se escurrieron hasta quedar exánimes, desaparecieron millones de puestos de trabajo, los niveles de vida de tres cuartas partes del globo cayeron en picada, prestigiosos hombres de empresa fueron a la cárcel porque el naufragio sacó a la superficie sus pillerías y embauques y, en resumen, los ricos dejaron de serlo tanto, la clase media se empobreció brutalmente y los pobres se volvieron miserables.

      Ahora bien, hubo algunas excepciones a la regla, felizmente, que dejan entrever una esperanza para la supervivencia del sistema, es decir, para su recuperación sobre bases más firmes y exitosas. Tomemos, como ejemplo, a dos capitalistas ejemplares, que no sólo sortearon felizmente la crisis que descuajeringaba a sus colegas sino que, en estos tiempos de tragedia y quebranto, consiguieron multiplicar siete veces su capital. ¿De quiénes hablo? De los esposos Néstor Kirchner y Cristina Fernández, por supuesto. El ex presidente de la Argentina y su sucesora, la actual mandataria, eran poseedores en el año 2003 de un patrimonio, que ellos presentaron en su declaración jurada, y que la Oficina Anticorrupción, dependiente del Ministerio de Justicia, evaluó en el equivalente de un 1.200.000 euros de la época. En el año 2007, cuando la señora Kirchner ocupó la Casa Rosada, este capital se había casi triplicado, hasta alcanzar unos 3.200.000 euros. Pero fue en diciembre de 2008 cuando dio un salto espectacular y en sólo 12 meses alcanzó la cifra (vertiginosa para cualquier bípedo común y corriente) de 8.500.000 euros.

      ¡Aprendan, capitalistas de pacotilla, mediocres y ramplones, tipo Madoff, que como éste merecerían pasar el resto de sus años en la cárcel por ineptos! Eso es ser unos capitalistas de verdad, audaces, ingeniosos, creativos, que, cuando todos a su alrededor perdían lo que tenían y lo que no tenían, fueron capaces de disparar a las nubes sus ingresos demostrando de este modo que el sistema tiene recursos y vericuetos para sortear las peores calamidades y aún medrar con ellas.

      ¿Cómo consiguieron este milagro Néstor Kirchner y Cristina Fernández? Lo ha sacado a la luz en Buenos Aires la diputada de oposición, Patricia Bullrich, del Acuerdo Cívico y Social, según leo en una crónica de Alejandro Rebossio (EL PAÍS, 26 de julio) que no tiene desperdicio y que debería ser estudiada como un catecismo por todo capitalista que aspire a emular a esa pareja excepcional.

      Los esposos Kirchner, ambos abogados, eran ya, en 2003, cuando don Néstor subió a la Presidencia de su país, bastante prósperos. Tenían 23 inmuebles, que alquilaban, y cuentas bancarias. Sin que ello los distrajera de sus responsabilidades políticas -doña Cristina era senadora y colaboraba estrechamente con el mandatario en sus tareas de gobierno- este patrimonio se fue revaluando mediante la compra, rehabilitación y venta de inmuebles y sagaces inversiones financieras. Además de alquilar algunas de sus propiedades para que sirvieran de hoteles, constituyeron, en sociedad con uno de sus hijos, una consultoría que asesoraba a sus clientes en "economía, finanzas, derecho, ciencias sociales, educación y administración y otras disciplinas". ¿Cómo no hubiera tenido gran éxito una empresa de servicios semejante? ¿Quién, que tenga dos dedos de frente, no hubiera querido ser asesorado en sus negocios e inversiones por ese par de presidentes tan enterados y prósperos?

      Pero las operaciones, rayanas en la genialidad, que hicieron de verdad la fortuna de la pareja, tuvieron como escenario la muy bella localidad de Calafate. Un paisaje divino, aire purísimo, y glaciares, el más hermoso de los cuales fue bautizado Perito Moreno, que quitan el habla, hacen pensar en las historias de Jack London y atraen a ese rincón de la Patagonia argentina a millares de turistas cada año. Pues bien, gracias a la generosidad del alcalde del lugar, un caballero llamado Néstor Méndez, los Kirchner compraron en 2005 unos terrenos de 60.000 metros cuadrados, pagando 69 céntimos de euro por metro cuadrado. Al año siguiente lo revendieron ¡a 50 euros el metro cuadrado! Así financiaron el lindo hotel -lo conozco- El Calafate. Ese mismo año se hicieron dueños de otros 129.000 metros cuadrados (a 69 centavos de euro por metro cuadrado) y los revendieron, pocos meses después, a 50 y a 57 euros el metro.

      En su crónica, Alejandro Rebossio cita una declaración de Aníbal Fernández, jefe de Gabinete del Presidente argentino, respondiendo a los maliciosos que ven gato encerrado en estas formidables operaciones empresariales: "Nadie que ejerza el poder está impedido de tener un patrimonio propio y que éste tenga vida, lo que es la esencia del capitalismo". Tiene toda la razón del mundo, por supuesto, y estoy seguro que la deficiente mafia rusa -deficiente porque, a diferencia de los Kirchner, parece haber perdido, por culpa de la crisis, la mitad de los incontables billones que tenía- debía impregnarse de esta filosofía y enfrentar al mundo, sin complejos de inferioridad, proclamando que, haciendo lo que hacen, no roban, ni contrabandean, ni piratean, sino mantienen viva y llameando la esencia metafísica del capitalismo.

      El mérito de los esposos Kirchner es tanto mayor si se tiene en cuenta que, a ellos, a juzgar por los discursos con que suelen hipnotizar a los electores que los llevaron al poder y que he tenido la ocasión de padecer, el capitalismo no les gusta nada. Más todavía, son sus encarnizados adversarios. Y abominan de él porque lo consideran explotador, egoísta, abusivo y corruptor. Sus verdaderos amigos y afines son gentes como el comandante Hugo Chávez de Venezuela o el comandante Daniel Ortega de Nicaragua, con quienes a menudo se estrechan en efusivos abrazos y profetizan la próxima derrota del imperialismo. Sus corazones son de izquierda (sólo sus bolsillos y los vestidos de doña Cristina son de derecha) y por eso a muchos capitalistas, durante sus dos gobiernos, además de injuriarlos, les han hecho pasar muy malos ratos, nacionalizándolos, abrumándolos con regulaciones y nuevos impuestos, al extremo de que la fuga de capitales en Argentina, según un despacho de la Agencia EFE del día 2 de agosto, alcanzó sólo en el primer semestre de este año los 7.860 millones de euros. Las cifras proceden del Banco Central, una institución según la cual, desde que comenzó la crisis financiera, unos 30.300 millones de euros en ahorros de argentinos escaparon al exterior o fueron escondidos en cajas de seguridad o bajo el colchón.

      O sea que, mientras la empresa Kirchner hacía pingües negocios, el capitalismo se desmoronaba en Argentina y ganaba terreno esa peculiar filosofía de los esposos gobernantes según la cual no hay contradicción alguna en ejercitar y aprovecharse de un sistema odioso al mismo tiempo que se obra desde el gobierno por su ruina y extinción.

      Quizás ésta sea la explicación del enredo: la benemérita pareja no se ha hecho rica por codicia ni muchísimo menos sino para dar una lección ideológica práctica a su pueblo. Su conducta responde a un propósito laberíntico, semejante a esas deslumbrantes y sutiles construcciones intelectuales de los cuentos de su compatriota Jorge Luis Borges. Un propósito altruista y pedagógico destinado a mostrar, en carne viva, inmolándose en el intento, lo sucio y pestilente que es el sistema capitalista, pues permite a un par de políticos del común volverse millonarios en un plazo brevísimo, pese a las inclemencias y zozobras que vive su país, mientras millones de argentinos se empobrecían, los agricultores se sentían amenazados, las empresas quebraban y los ahorristas veían cómo la inflación volatilizaba las reservas con que esperaban afrontar la vejez. Héroes y mártires del capitalismo, pues. ¡Flor de pareja!

      © Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2009. © Mario Vargas Llosa, 2009.

      viernes, 7 de agosto de 2009

      El Matrimonio Kirchner quiere destruir los medios de comunicación que les son adversos, algo nada democrático.

      Libertad de prensa / Entrevista al jurista Asdrúbal Aguiar

      "El proyecto de radiodifusión es muy parecido a una ley de Chávez"

      Aguiar, ex juez de la Corte Interamericana, advierte sobre el proyecto kirchnerista


      "El proyecto de radiodifusión es muy parecido a una ley de Chávez"Asdrúbal Aguiar, en su paso por Buenos Aires Foto: LA NACION / Fernanda Corbani


      "El proyecto de ley de comunicación audiovisual que impulsa el gobierno argentino es muy parecido a una ley venezolana. Es autoritario y le permitirá al Gobierno tener injerencia en los contenidos periodísticos y convertir en sirvientes a los medios privados. Busca crear un latifundio mediático estatal, un monopolio oficial", dice Asdrúbal Aguiar, ex juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

      Aguiar, además de un conocido político de Venezuela, donde se desempeñó como gobernador de Caracas y ministro de Interior durante la última administración del presidente Rafael Caldera, es un fino jurista.

      Es miembro de la Academia Internacional de Derecho Comparado de La Haya, catedrático en varios países y, en reconocimiento a su labor a favor de la libertad de expresión, acaba de recibir el Gran Premio Chapultepec, que anualmente entrega la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

      Días atrás visitó nuestro país, y luego de disertar en la Cámara de Diputados ante integrantes de las comisiones de Comunicación y de Libertad de Expresión, Aguiar dialogó con LA NACION.

      -El proyecto oficial afirma que pretende romper un monopolio privado, que no existe.

      -En efecto. En realidad, es un proyecto que, si es sancionado, le permitirá al Estado tener injerencia decisiva sobre la libertad de expresión, en violación de lo que establecen la Convención Americana de Derechos Humanos y la jurisprudencia internacional. El proyecto parte del supuesto de considerar que el espacio radioeléctrico es del Estado y que éste lo puede concesionar, cuando los tratados, que las leyes no pueden desconocer, en realidad consideran que el espacio radioeléctrico es un patrimonio común de la humanidad. El Estado sólo puede establecer restricciones vinculadas con las frecuencias y canales, a efectos de no obstaculizar la radiodifusión.

      -La iniciativa dice que defiende los medios públicos.

      -Una cosa son los canales y radios públicas, de gestión independiente respecto del Poder Ejecutivo, y otra muy distinta es el intento de crear un latifundio mediático oficialista, cuyo objeto final es limitar el acceso de la población a la información. Fíjese lo que ocurre en Venezuela.

      -¿Esta es la situación que vive actualmente su país?

      -El gobierno del teniente coronel Hugo Chávez (no lo menciona como presidente) lo primero que hizo fue hacer sancionar una "ley mordaza" bajo el cínico nombre de ley de responsabilidad social de radio y televisión. Hoy, a través de ella, controla los contenidos y organiza los programas de las radios y televisoras privadas que quedan en pie, y cuando éstas discrepan del juicio oficial de conveniencia política las emisoras son sancionadas y sus directivos, perseguidos hasta penalmente. Con el apoyo de esa ley se cerró Radio Caracas Televisión, y el gobierno anunció el próximo cierre de Globovisión y Canal 33, a pesar de las medidas que a favor de estas plantas ha dictado la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

      -¿La ley argentina y la venezolana son similares?

      -La ley venezolana también se funda en el criterio según el cual los usuarios del espectro radioeléctrico son meros concesionarios de un servicio público, de suyo totalmente controlable por el Estado. Recientemente, además, la fiscal general de la república propuso una ley de delitos mediáticos, a la par que el mismo presidente ordenó el retiro de las concesiones a casi 450 estaciones de radio hoy en manos privadas y continúa la práctica de la criminalización de la opinión. Ese es el llamado socialismo del siglo XXI, que es el mismo de los siglos XIX y XX y que de siglo XXI sólo tiene el uso perverso que hace de las autopistas de la información para su despropósito autoritario.

      -¿Estamos frente a un escalón más alto de autoritarismo?

      -Son "demoautocracias" o "autocracias electivas", que han surgido en la región y que buscan usar a la opinión pública como escenario de guerra para exportar su franquicia revolucionaria, como lo entiende Hugo Chávez. De allí que éste y sus socios avancen hacia el control de esa fuente real de articulación social y política contemporánea que son los medios de comunicación social, como sustitutiva de los partidos políticos.

      -Si miramos el proyecto argentino, los primeros artículos dicen que el Estado busca defender la libertad de expresión.

      -En realidad, cuando se lo lee entero, el proyecto hace todo lo contrario. Algunos artículos, repito, son muy parecidos a esa ley de Venezuela, aprobada en 2004 a instancias de Chávez. Esa ley y este proyecto argentino son de neta factura autoritaria.

      -¿Podrá la Corte Interamericana ponerle límites a Chávez?

      -La Corte dictó tres sentencias que declaran la responsabilidad de Venezuela por hechos ocurridos durante la última década de gobierno. Dos de esas sentencias condenan los atentados a la vida y a la integridad personal y las persecuciones que sufrieron periodistas y directivos de RCTV y Globovisión por parte del mismo Chávez. Y a petición de éste, recientemente, el máximo tribunal venezolano le sugirió por escrito retirarse de la OEA y denunciar tanto su Carta constitutiva como la Convención Americana, y por lo pronto le indica no acatar los mandatos ni de la Comisión ni de la Corte Interamericanas, cuyas sentencias son obligatorias.

      -Volvamos a la ley argentina.

      -Parece introducir un margen importante para la regulación de contenidos y, también, para perseguir a operadores privados. También busca fraccionar a los operadores privados, no para fomentar el pluralismo -como dice el proyecto- sino para debilitarlos y, curiosamente, los medios públicos quedan exentos de esos mismos límites. Llama la atención, ¿no le parece?

      -El Gobierno llamó al diálogo y la oposición, en el Congreso, trata de revertir muchas delegaciones que entregó al Poder Ejecutivo para dictar reglamentos, por ejemplo, en materia de retenciones. Por eso, llama la atención que, al mismo tiempo, impulse un proyecto que autorizará al Poder Ejecutivo y a sus organismos a dictar muchos reglamentos.

      -Sí, así es. El proyecto delega en el Poder Ejecutivo la atribución de dictar muchos reglamentos que, indirectamente, pueden venir a coartar la libertad de expresión. Por ejemplo, somete a los medios a múltiples organismos de control que están sujetos a la injerencia del Poder Ejecutivo.

      -Hay muchos sectores progresistas que se entusiasman con la idea de contar con radiodifusión comunitaria.

      -Quizá, porque imaginan casos como el de Uruguay o algunos otros países. Pero lo cierto es que en Venezuela la radiodifusión alternativa carece del soporte financiero y de recursos técnicos y es un apéndice del gobierno.